Ajo

Ajo: origen, efecto, beneficios, propiedades, contraindicaciones y efectos secundarios, dosis y posología, dónde comprar, opiniones, expertos y bibliografía.

Ajo: origen

El ajo (Allium sativum L.) es una planta monocotiledónea que pertenece a la familia de las liliáceas. Su origen se sitúa en Asia central (probablemente en el sudoeste de Siberia) y su uso tanto como alimento como terapéutico se remonta a hace miles de años(1).

El ajo es una planta vivaz y bulbosa. Su tallo alcanza los 40 cm de altura y sus flores son blancas o rosadas. El bulbo (lo que conocemos como “cabeza de ajo”) está compuesto por una decena de bulbillos (“dientes”) que están envueltos por una membrana blanca y sedosa cuando se seca(2).

Algunos autores indican que el término Allium podría proceder de una palabra céltica (all) que significa “picante, caliente” mientras que sativum quiere decir “cultivado”. El naturalista Plinio el Viejo señalaba que el ajo era utilizado por los egipcios como ofrenda a sus dioses y, por otra parte, según el filósofo griego Teofrasto, los antiguos griegos lo plantaban en los cruces de los caminos como medida de protección(2). Además, en la antigua Grecia se consideraba al ajo como una fuente de fortaleza, por lo que se ofrecía a los atletas para incrementar su rendimiento en las pruebas olímpicas (3).

Como curiosidad, la leyenda sobre el ajo y su uso para ahuyentar a los vampiros se debe a que el escritor Bram Stoker se inspiró para crear el personaje de Drácula en un príncipe de Valaquia (“Vlad el empalador”, siglo XV) que sufría porfiria eritropoyética. Uno de los síntomas de esta enfermedad es la sensibilidad a la luz y una característica es que el consumo de ajo pueden empeorar sus síntomas(4-5) debido a algunos de sus compuestos azufrados.

El ajo es un ingrediente imprescindible en la cocina mediterránea y, como planta medicinal, durante el siglo VII la escuela benedictina de Salerno lo incluyó entre los medicamentos más valorados. Además, su uso como alimento para prevención de enfermedades como la peste llegó hasta el Renacimiento(6).

Actualmente podemos encontrar el ajo en cápsulas, extracto seco, tintura, jarabe… También se utiliza el aceite esencial de ajo para enfermedades intestinales o pulmonares(2).

Ajo: efecto, beneficios y propiedades

Principales indicaciones:

  • Antibacteriano
  • Antihipertensivo
  • Salud cardiovascular
  • Sistema inmune

El bulbo de ajo contiene aceite esenciales y compuestos azufrados: aliína (S-alil-L cisteína sulfóxido), alicina, garlicina (disulfuro de dialilo) y ajoeno. Otros compuestos del bulbo de ajo son las proteínas, flavonoides, saponinas, minerales (fósforo, potasio, zinc y azufre), aminoácidos, terpenos, adenosina, vitaminas A, B y C(7-8).

Sobre los compuestos azufrados del ajo, la aliína es el principal compuesto del ajo fresco crudo y en polvo. Cuando el ajo es machacado o triturado, a partir de este compuesto y por la acción de la enzima aliinasa se obtiene la alicina, un compuesto volátil e inestable que se destruye al cocinar(7,9). A partir de la descomposición de la alicina se obtienen otros compuestos azufrados más estables como el ajoeno, la garlicina (disulfuro de dialilo) o el sulfuro de dialilo. Se considera que 1 mg de aliína equivale a 0.45 mg de alicina(1).

El ajo se usa desde hace más de 5000 años para tratar numerosas enfermedades, entre ellas la hipertensión, una patología que depende de diferentes factores: genéticos, estilo de vida y hábitos alimenticios, y que supone un serio factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Así, diferentes ensayos clínicos han demostrado la efectividad del ajo para disminuir la tensión arterial frente al placebo en una media de 8-9 mm Hg la presión sistólica y 6-7 mm Hg la presión diastólica en los pacientes hipertensos(9).

El efecto antihipertensivo del ajo se debe a sus compuestos azufrados y se han propuesto diferentes mecanismos de acción, entre ellos que intervengan en la síntesis de óxido nítrico endotelial y sulfuro de hidrógeno, aumentando la vasodilatación y disminuyendo así la presión arterial. También se ha propuesto que inhiban la síntesis de la angiotensina II, hormona implicada en el aumento de la tensión arterial(9).

El ajo tiene además actividad antioxidante, disminuye los niveles plasmáticos de colesterol y la agregación plaquetaria. Es también muy conocido por su actividad inmunomoduladora(1) y por sus propiedades antibacterianas, pudiendo inhibir el crecimiento de bacterias y hongos gracias a la acción de la alicina y el ajoeno principalmente(8).

Ajo: contraindicaciones y efectos secundarios

Se ha descrito la interacción del ajo con anticoagulantes tipo warfarina. Además, el consumo de ajo crudo, extractos o aceite con el estómago vacío puede ocasionar nauseas, vómitos, diarrea y acidez de estómago(10).

Los complementos alimenticios a base de ajo se desaconsejan para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia. El uso en niños y menores de 18 años no está recomendado. No exceder la dosis diaria recomendada.

Ajo: dosis y posología

La dosis diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), salvo otra prescripción médica, es la siguiente: 2-5 g de ajo fresco; 0.4-1.2 g de polvo seco de ajo; 2-5 mg de aceite. Otras preparaciones deben ser equivalentes a 4-12 mg de aliína o 2-5 mg de alicina(10).

El ajo debe consumirse durante las comidas para evitar malestar gastrointestinal.

En caso de tratamiento médico, consulte con su terapeuta.

Ajo: dónde comprar

En el mercado existen numerosos complementos alimenticios a base de ajo. Aquí podemos encontrar un extracto de ajo desodorizado y concentrado cuya dosis es equivalente a 2 gramos de ajo fresco.

Ajo: opiniones, expertos, bibliografía

El ajo se utiliza principalmente por sus propiedades antibacterianas y antihipertensivas. Otras plantas útiles para el tratamiento de la hipertensión arterial son las hojas de olivo (Olea europea) por su actividad hipotensora, las hojas de alcachofera (Cynara scolymus) para la reducción de la hiperlipidemia o las hojas de té verde (Camellia sinensis) por su acción diurética(11).

 

  1. Tránsito (2007) El ajo. Propiedades farmacológicas e indicaciones terapéuticas. Offarm 26(1): 78-81.
  2. Berdonces i Serra JL. Gran Enciclopedia de las plantas medicinales. Madrid: Tikal Ediciones, 2002.
  3. Cebrián J. Diccionario de plantas medicinales. Barcelona: RBA libros S.A., 2012.
  4. http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/por-que-a-los-vampiros-se-les-puede-ahuyentar-con-ajos/
  5. http://www.nature.com/news/1998/980806/full/news980806-8.html
  6. http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,543,m,2714&r=ReP-20061-DETALLE_REPORTAJESPADRE
  7. Vanaclocha B, Cañigueral S (Eds). Fitoterapia. Vademécum de prescripción. 4ª Edición. Barcelona: Elsevier Masson, 2003.
  8. Navarro (2007) Posibilidades terapéuticas del bulbo de ajo (Allium sativum). Revista de Fitoterapia 7: 131-151.
  9. Ried and Fakler (2014) Potential of garlic (Allium sativum) in lowering high blood pressure: mechanisms of action and clinical relevance. Integrat Blood Press Control 7: 71–82.
  10. http://apps.who.int/medicinedocs/en/d/Js2200e/4.html#Js2200e.4
  11. Castillo-García E, Martínez-Solís I. Manual de Fitoterapia. 1ª Edición revisada. España: Elsevier Masson, 2011.

2 Comentarios

Actualidad Cristiana

Me agrada la forma en la que redactas, mil gracias, seguiré leyendo tu weblog.

Consultorio de Paula

Hola, he estado buscando esto un tiempo y al fin he podido despejar las dudas, gracias


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